Todo lo que una familia necesita saber sobre la memoria al hacerse mayor, explicado con calma y con la investigación a mano. Para leer de una vez o poco a poco.
Revisado en noviembre de 2026
1. Cómo funciona la memoria
No tenemos una sola memoria, sino varias que trabajan juntas. Entenderlas ayuda a saber qué es normal y cómo echarles una mano.
Lo esencial
La memoria no es un cajón único. Hay una memoria para el momento, otra para lo vivido, otra para lo que sabemos y otra para lo que sabemos hacer.
Para recordar algo hay que fijarse primero. Muchos «olvidos» son en realidad cosas en las que no llegamos a fijarnos.
Cada vez que recordamos algo, lo reforzamos. Repasar y contar lo vivido ayuda a guardarlo.
Recordar es hacer tres cosas
Para que algo se quede en la memoria tienen que pasar tres cosas, una detrás de otra:
Fijarse. Si no prestamos atención, la información no entra. Por eso olvidamos dónde dejamos las llaves cuando las soltamos mientras hablábamos por teléfono: no es que se borrara, es que nunca llegó a guardarse.
Guardar. Lo que nos importa, nos emociona o repetimos se guarda mejor. Lo que se une a algo que ya sabemos, también.
Recuperar. Es encontrar lo guardado cuando lo necesitamos. A veces está ahí, pero tarda en salir: es lo que nos pasa con el nombre que tenemos «en la punta de la lengua».
Cuando algo falla, conviene preguntarse en cuál de los tres pasos ha fallado. La mayoría de los olvidos del día a día son fallos del primer paso: no nos fijamos.
Las memorias que usamos cada día
La memoria del momento
Mantiene unos pocos datos durante unos segundos, como un número de teléfono mientras lo marcamos o lo que acabamos de leer. Se llama también memoria de trabajo. Es pequeña y se cansa con las distracciones.
Guarda los conocimientos y las palabras: que Madrid es la capital, para qué sirve un botijo o qué significa un refrán. Suele mantenerse muy bien con los años.
Nos recuerda las cosas pendientes en el momento justo: tomar una pastilla, llamar a alguien, apagar el fuego. Es de las que más fallan con la edad y de las que más se benefician de ayudas como notas y alarmas.
Acordarse de comprar pan al pasar por la panadería.
Por qué unas cosas se recuerdan mejor que otras
Lo que emociona se queda. Recordamos con detalle el día que nació un nieto y no lo que cenamos hace tres martes.
Lo que se repite se refuerza. Cada vez que contamos una historia, la guardamos un poco mejor. Repasar con espacios (hoy, mañana, dentro de unos días) funciona mejor que repetir muchas veces seguidas.
Lo que se une a algo conocido entra mejor. Un nombre nuevo se recuerda mejor si lo relacionamos con alguien que ya conocemos.
Lo que se organiza ocupa menos. Una lista de la compra agrupada por secciones (fruta, limpieza, pescado) es más fácil de recordar que una lista desordenada.
El descanso ayuda. Mientras dormimos, el cerebro ordena lo aprendido durante el día.
2. Qué cambia con la edad (y qué no)
Con los años la mente se vuelve algo más lenta, pero no peor en todo. Saber qué es esperable quita muchos sustos.
Lo esencial
Con la edad cuesta algo más recordar nombres, hacer varias cosas a la vez y aprender deprisa. Es normal.
El vocabulario, los conocimientos y las habilidades de toda la vida se mantienen muy bien.
La demencia no es una consecuencia inevitable de hacerse mayor.
Lo que suele cambiar
Igual que con los años cuesta más subir una cuesta, la mente también nota el paso del tiempo. Es habitual que:
Todo vaya un poco más despacio. Se tarda más en encontrar una palabra o en recordar un dato, aunque al final salga [1].
Cueste hacer dos cosas a la vez. Hablar y apuntar un recado al mismo tiempo, o seguir una conversación con la tele puesta.
Los nombres se resistan. Sobre todo los de personas que vemos poco.
Aprender algo nuevo pida más tiempo y más repeticiones. Se aprende igual, pero con más calma.
Se pierdan cosas de vez en cuando, como las gafas o el móvil, y aparezcan al repasar los pasos.
Nada de esto impide llevar una vida normal ni hacer las tareas de siempre.
Lo que se mantiene (o incluso mejora)
Las palabras
El vocabulario suele seguir creciendo durante buena parte de la vida.
Lo aprendido
Los conocimientos generales, la historia vivida, los oficios y las recetas se conservan muy bien.
Lo que sabemos hacer
Coser, conducir, cocinar o tocar un instrumento dependen de una memoria muy resistente.
La experiencia
Con los años se gana en juicio, en perspectiva y en saber manejar las situaciones.
Lo que no es normal
Hay una diferencia importante entre los olvidos propios de la edad y la demencia. La Organización Mundial de la Salud lo dice con claridad: la demencia es más frecuente a partir de los 65 años, pero no es una consecuencia inevitable del envejecimiento[2].
57 millones
de personas vivían con demencia en el mundo en 2021, según la OMS. Cada año aparecen casi 10 millones de casos nuevos. [2]
La demencia es un conjunto de enfermedades (la más frecuente es el alzhéimer) que van dañando la memoria, el pensamiento y la capacidad de hacer las tareas de cada día. Su señal más clara es que los olvidos empiezan a interferir en la vida diaria: perderse en un sitio conocido, no poder llevar las cuentas de casa, repetir la misma pregunta muchas veces en poco rato.
En el capítulo siguiente tienes una comparativa para distinguir unas cosas de otras.
Fuentes
[1]
La memoria, el olvido y el envejecimiento: ¿qué es normal y qué no? · Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de EE. UU. (NIA): Instituto público de investigación (EE. UU.) · 2023 · en español
Olvidos normales, causas con solución y cuándo consultar
Una comparativa sencilla para distinguir los despistes de siempre de los cambios que conviene comentar con el médico.
Lo esencial
La pregunta clave no es si olvida, sino si los olvidos le impiden hacer su vida de siempre.
Muchos problemas de memoria tienen causas con solución, como algunos medicamentos, la falta de vitamina B12, el tiroides, la tristeza o dormir mal.
Si un cambio te preocupa, apúntalo con ejemplos y fechas y llévalo al médico de familia.
La comparativa
Esta tabla resume las señales que publican la Alzheimer's Association y el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de Estados Unidos [1][2]. No sirve para saber qué le pasa a nadie: sirve para saber cuándo merece la pena consultar.
Suele ser normal con la edad
Conviene consultarlo
Olvidar un nombre o una cita y recordarlo más tarde.
Olvidar cosas recientes a menudo y repetir la misma pregunta una y otra vez.
Equivocarse de vez en cuando con una factura o una cuenta.
No poder llevar las cuentas de casa como antes o dejar de pagar recibos.
Necesitar ayuda alguna vez con un aparato nuevo.
Tener problemas con tareas de toda la vida, como seguir una receta conocida.
Confundir el día de la semana y caer en la cuenta después.
Perder la noción de la fecha, de la estación o de dónde se está.
Costarle a veces encontrar la palabra exacta.
Perder el hilo de una conversación o llamar a las cosas por otro nombre.
Perder las gafas y encontrarlas al repasar los pasos.
Dejar cosas en sitios raros (las llaves en la nevera) y no poder encontrarlas.
Tomar una mala decisión de vez en cuando.
Tomar malas decisiones a menudo, por ejemplo con el dinero o con desconocidos.
Tener menos ganas de algunas obligaciones.
Apartarse de las aficiones, los amigos o la familia que antes disfrutaba.
Tener sus manías y molestarse si se cambia la rutina.
Cambios de carácter claros: desconfianza, miedo, enfado o tristeza que no son propios de la persona.
Ver peor por las cataratas o la vista cansada.
Problemas nuevos para calcular distancias, leer o distinguir colores.
Antes de preocuparse: causas con solución
El Instituto Nacional sobre el Envejecimiento recuerda que muchos problemas de memoria tienen causas que mejoran cuando se detectan [3]:
Efectos de algunos medicamentos o de combinarlos entre sí.
Falta de vitamina B12 o comer poco y mal.
Problemas de tiroides, riñón o hígado.
Tristeza, ansiedad o depresión. Pueden parecerse mucho a un problema de memoria.
Dormir mal durante semanas.
Alcohol.
Un golpe en la cabeza o una infección.
Una época de estrés o un duelo, como la jubilación o la pérdida de un ser querido. Suele mejorar al pasar la tormenta.
No oír o no ver bien. Si no se oye una conversación, no se puede recordar.
Por eso no conviene sacar conclusiones en casa: el médico puede revisar todas estas causas.
Cómo preparar la visita al médico
Ir con la información ordenada ayuda mucho al profesional. Antes de la cita:
Apunta ejemplos concretos y cuándo pasaron. «El martes se perdió volviendo del mercado» dice más que «está despistada».
Desde cuándo. ¿Empezó hace semanas, meses o años? ¿Ha ido a más?
La lista de medicamentos, incluidos los que se compran sin receta y las infusiones o suplementos.
Otros cambios: sueño, apetito, ánimo, caídas, oído, vista.
Id acompañados, si la persona está de acuerdo. Dos personas recuerdan mejor lo que se habla en consulta.
Hablad con respeto y en su presencia, no a sus espaldas. Es su salud y tiene derecho a participar.
Fuentes
[1]
Las 10 señales · Alzheimer’s Association: Asociación sin ánimo de lucro (EE. UU.) · en español
Age-related forgetfulness or signs of dementia? · Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de EE. UU. (NIA): Instituto público de investigación (EE. UU.) · 2023 · en inglés
La memoria, el olvido y el envejecimiento: ¿qué es normal y qué no? · Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de EE. UU. (NIA): Instituto público de investigación (EE. UU.) · 2023 · en español
Olvidos normales, causas con solución y cuándo consultar
La Organización Mundial de la Salud actualizó en 2026 sus recomendaciones para reducir el riesgo de deterioro de la memoria. Aquí están todas, explicadas, y con lo segura que es cada una.
Lo esencial
Moverse más es la recomendación más firme de la OMS.
Cuidar la tensión, el azúcar, el colesterol y el oído, no fumar y beber poco alcohol también cuentan.
Mantener la mente activa y la vida social está recomendado, aunque con pruebas menos sólidas.
Nunca es tarde: los estudios que lo han probado se hicieron con personas de 60 a 79 años.
Casi la mitad depende de cosas que se pueden cambiar
45 %
del riesgo de demencia está relacionado con 14 factores que se pueden modificar, según la Comisión Lancet de 2024 y la OMS. [1]
Un grupo internacional de expertos reunido por la revista The Lancet revisó toda la investigación y señaló 14 factores que aumentan el riesgo de demencia y sobre los que se puede actuar a lo largo de la vida [1]:
Haber estudiado pocos años
Perder oído sin ponerle remedio
Colesterol LDL alto
Depresión
Golpes en la cabeza
Poca actividad física
Diabetes
Fumar
Tensión alta
Obesidad
Beber mucho alcohol
Aislamiento social
Contaminación del aire
Perder vista sin ponerle remedio
Que un factor aumente el riesgo no significa que quien lo tenga vaya a tener demencia, ni que quien no lo tenga esté libre. Habla de probabilidades en grandes grupos de personas.
Las recomendaciones de la OMS (2026)
En julio de 2026 la OMS publicó la segunda edición de sus directrices [2]. Cada recomendación lleva dos datos: si es firme o condicional (se puede ofrecer según la persona) y lo seguras que son las pruebas[3].
Recomendación
Fuerza y certeza
En el día a día
Hacer actividad físicaAdultos con memoria normal
FirmeCerteza moderada
Caminar a buen paso, bailar, nadar, hacer gimnasia de mantenimiento. Lo que se disfrute y se pueda mantener.
Dejar de fumarQuien fuma
FirmeCerteza baja
El centro de salud tiene programas para dejarlo.
Seguir una alimentación sana y variadaAdultos con o sin pequeños fallos de memoria
CondicionalCerteza moderada
Verdura, fruta, legumbres, pescado, aceite de oliva. La dieta de siempre, bien hecha.
Reducir el alcohol si se bebe de másAdultos con o sin pequeños fallos de memoria
CondicionalCerteza moderada
Cuanto menos, mejor.
Entrenamiento mentalPersonas mayores con o sin pequeños fallos de memoria
CondicionalCerteza baja
Ejercicios y juegos que supongan un pequeño reto. Ver el capítulo «Qué pueden hacer los juegos».
Mantener la mente activa en el día a díaAdultos con o sin pequeños fallos de memoria
CondicionalCerteza muy baja
Leer, aprender algo nuevo, un instrumento, un idioma, hacer pasatiempos, conversar.
Participar en actividades con otras personasAdultos con o sin pequeños fallos de memoria
CondicionalCerteza muy baja
Hogar del jubilado, voluntariado, coro, talleres, quedar con amigos.
Controlar la tensión altaQuien tiene la tensión alta
CondicionalCerteza muy baja
Tomar la medicación pautada y revisarla en el centro de salud.
Controlar el colesterol en la edad adultaQuien lo tiene alto
CondicionalCerteza baja
Seguir las indicaciones del médico.
Controlar la diabetesQuien tiene diabetes
CondicionalCerteza muy baja
Seguir las indicaciones del médico.
Usar audífonos si se oye malAdultos con pérdida de audición
CondicionalCerteza baja
Revisar el oído y, si hace falta, usar audífonos de verdad, no guardarlos en el cajón.
La OMS también desaconseja tomar suplementos de vitaminas B y E, omega-3 o complejos multivitamínicos para cuidar la memoria, salvo que haya una carencia comprobada [4].
Nunca es tarde
Dos grandes estudios lo han probado con personas mayores:
En Finlandia, 1.260 personas de 60 a 77 años combinaron durante dos años buena alimentación, ejercicio, entrenamiento mental y control de la tensión. Su capacidad mental mejoró algo más que la de quienes solo recibieron consejos [5].
En Estados Unidos, 2.111 personas de 60 a 79 años con hábitos poco saludables cambiaron esos hábitos durante dos años. Todos mejoraron, y algo más quienes lo hicieron en grupo, con reuniones y apoyo [6].
Las mejoras fueron pequeñas, pero llegaron en personas que empezaron a cuidarse pasados los sesenta.
El oído, un factor que se olvida
Oír mal aísla: cuesta seguir las conversaciones, se deja de ir a reuniones y la mente recibe menos estímulos. En un ensayo con 977 personas de 70 a 84 años con pérdida de audición, ponerse audífonos con apoyo de un especialista no cambió el resultado del grupo completo, pero en quienes tenían más riesgo la capacidad mental se perdió un 48 % más despacio en tres años [7].
Juntarlo todo
Ningún hábito funciona como un interruptor. Lo que los estudios sugieren es sumar: moverse, comer bien, cuidar la salud, ver y oír bien, estar con gente y mantener la mente ocupada con cosas que supongan un pequeño reto. Y hacerlo de forma que se disfrute, porque lo que no se disfruta no se mantiene.
Fuentes
[1]
Comisión Lancet sobre demencia · Informe de expertos internacionales, Revisión de la investigación mundial · 2024 · en inglés
Recomienda mantener la actividad mental, física y social a lo largo de la vida, y cuidar factores como el oído, la vista, la tensión o el aislamiento.
Livingston G, Huntley J, Liu KY, et al. Dementia prevention, intervention, and care: 2024 report of the Lancet standing Commission. The Lancet, 2024.
Directrices de la OMS · Directrices internacionales basadas en revisiones de la investigación, Revisión de toda la investigación disponible · 2026 · en inglés
La OMS dice que se puede ofrecer entrenamiento mental a las personas mayores, con o sin pequeños fallos de memoria, y que se puede animar a mantener la mente activa en el día a día y a participar en actividades con otras personas. La recomendación más firme es moverse más.
Organización Mundial de la Salud Risk reduction of cognitive decline and dementia: WHO guidelines, second edition. OMS, 2026.
Risk reduction of cognitive decline and dementia: recommendations · Organización Mundial de la Salud (en NCBI Bookshelf): Organismo internacional de salud · 2026 · en inglés
Nuevas directrices de la OMS: hasta un 45 % del riesgo de demencia podría prevenirse o retrasarse · Organización Mundial de la Salud: Organismo internacional de salud · 2026 · en español
Estudio FINGER · Ensayo aleatorizado, 1.260 personas de 60 a 77 años de Finlandia · 2015 · en inglés
Combinar durante dos años buena alimentación, ejercicio, entrenamiento mental y control de la tensión y el azúcar mejoró algo la capacidad mental frente a recibir solo consejos de salud.
Ngandu T, Lehtisalo J, Solomon A, et al. A 2 year multidomain intervention of diet, exercise, cognitive training, and vascular risk monitoring versus control to prevent cognitive decline in at-risk elderly people (FINGER). The Lancet, 2015.
Estudio U.S. POINTER · Ensayo aleatorizado, 2.111 personas de 60 a 79 años con hábitos poco saludables · 2025 · en inglés
Durante dos años, cambiar hábitos (ejercicio, comida, entrenamiento mental, vida social y control de la salud) mejoró la capacidad mental. Mejoró algo más quien lo hizo en grupo, con reuniones y apoyo, que quien lo hizo por su cuenta.
Baker LD, Espeland MA, et al. Structured vs self-guided multidomain lifestyle interventions for global cognitive function: the US POINTER randomized clinical trial. JAMA, 2025.
Estudio ACHIEVE sobre la audición · Ensayo aleatorizado, 977 personas de 70 a 84 años con pérdida de audición · 2023 · en inglés
Ponerse audífonos con el apoyo de un especialista no cambió la capacidad mental en el conjunto del grupo, pero en las personas con más riesgo la pérdida de capacidad mental en tres años fue un 48 % menor.
Lin FR, Pike JR, Albert MS, et al. Hearing intervention versus health education control to reduce cognitive decline in older adults with hearing loss in the USA (ACHIEVE). The Lancet, 2023.
Los juegos de memoria están en todas partes y muchos prometen demasiado. Esto es lo que dice de verdad la investigación, y cómo sacarles partido.
Lo esencial
Quien practica un ejercicio mental mejora sobre todo en ese ejercicio. A veces se nota algo en otras capacidades.
Los mejores resultados se han visto practicando en grupo o acompañado, con variedad y unas pocas sesiones por semana.
Ningún juego, por sí solo, ha demostrado proteger de la demencia. Desconfía de quien lo prometa.
Lo que sí se sabe
El estudio más importante es ACTIVE, que empezó en 1998 en Estados Unidos con 2.832 personas de 65 a 94 años. Cada grupo practicó un tipo de ejercicio (memoria, razonamiento o rapidez mental) durante unas semanas, con sesiones de refuerzo después:
Cada grupo mejoró en lo que había practicado, y la mejora seguía años después [1][2].
Veinte años después, quienes hicieron el ejercicio de rapidez mental con sesiones de refuerzo tuvieron un 25 % menos de casos de demencia y alzhéimer registrados. Los ejercicios de memoria y de razonamiento no mostraron ese efecto [3].
Las grandes revisiones que juntan decenas de estudios encuentran que entrenar la mente mejora un poco la memoria, la rapidez y la capacidad de organizarse en las personas mayores sanas [4][5]. Los efectos son pequeños, pero reales.
La OMS dice desde 2026 que se puede ofrecer entrenamiento mental a las personas mayores, aunque considera que la seguridad de las pruebas es baja [6].
Lo que no se sabe (o no es cierto)
Que mejorar en un juego mejore la vida diaria. Se mejora sobre todo en lo que se practica. Hay poca prueba de que eso se note al hacer la compra o recordar una cita [7].
Que un juego, por sí solo, proteja de la demencia. El único resultado de ese tipo es el del ejercicio de rapidez del estudio ACTIVE, con un programa muy concreto, y hacen falta más estudios que lo confirmen.
Que más sea mejor. En una revisión de 52 estudios, entrenar más de tres veces por semana no funcionó mejor que hacerlo menos [4].
En 2016, la autoridad de consumo de Estados Unidos multó a una conocida empresa de «entrenamiento cerebral» por anunciar, sin pruebas suficientes, que sus juegos retrasaban el deterioro de la memoria [8].
Cómo sacarles partido
Lo que dicen los estudios sugiere una forma sensata de jugar:
Mejor acompañado. En la revisión de 52 estudios, el entrenamiento en grupo o con alguien que guiaba funcionó; el hecho a solas en casa, no [4]. Jugad juntos, comentad, celebrad.
Unos pocos ratos por semana. Dos o tres ratos de 15 a 20 minutos a la semana es una buena medida. Más no es mejor.
Con variedad. Cambiar de juego y de capacidad (memoria, atención, rapidez, razonamiento, palabras, cuentas) evita que solo se mejore en un truco concreto.
Con un poco de reto. Si un juego sale siempre perfecto, es momento de subir de nivel. Si frustra, de bajarlo. Nuestros juegos lo proponen solos.
Sin dejar lo demás. Los juegos suman, pero no sustituyen a moverse, ver gente y cuidar la salud.
Señales de alerta en juegos y aplicaciones
Desconfía cuando un juego o una aplicación:
promete prevenir, frenar o revertir el alzhéimer o la demencia;
dice que te dirá cómo está tu memoria o te da una «edad mental»;
cita «estudios» sin enlazarlos o con resultados que no se pueden comprobar;
pide pagar para seguir después de unos días o hace difícil darse de baja;
pide datos personales o de salud que no necesita.
En Juegos que cuidan cada juego explica qué trabaja y enlaza los estudios que hay detrás, incluido lo que no dicen.
Fuentes
[1]
Estudio ACTIVE · Ensayo aleatorizado, 2.832 personas de 65 a 94 años · 2002 · en inglés
Cada tipo de entrenamiento (memoria, razonamiento o rapidez mental) mejoró la capacidad que se entrenaba, y la mejora seguía dos años después.
Ball K, Berch DB, Helmers KF, et al. Effects of cognitive training interventions with older adults: a randomized controlled trial. JAMA, 2002.
Estudio ACTIVE, 10 años después · Seguimiento de un ensayo aleatorizado, 2.832 personas de 65 años o más · 2014 · en inglés
Diez años después, las mejoras en razonamiento y en rapidez mental se mantenían. Las personas de todos los grupos entrenados contaban tener menos dificultad en tareas diarias que las que no entrenaron.
Rebok GW, Ball K, Guey LT, et al. Ten-year effects of the ACTIVE cognitive training trial on cognition and everyday functioning in older adults. Journal of the American Geriatrics Society, 2014.
Estudio ACTIVE, 20 años después · Seguimiento de un ensayo aleatorizado, 2.832 personas de 65 años o más · 2026 · en inglés
Veinte años después, las personas que hicieron el entrenamiento de rapidez mental con sesiones de refuerzo tuvieron un 25 % menos de diagnósticos de alzhéimer y demencias relacionadas.
Investigadores del estudio ACTIVE Seguimiento a 20 años del estudio ACTIVE (Alzheimer's & Dementia: Translational Research & Clinical Interventions, 2026). Alzheimer's & Dementia: Translational Research & Clinical Interventions, 2026.
Revisión sobre ejercicios mentales por ordenador · Revisión sistemática, 52 estudios con 4.885 personas mayores sanas · 2014 · en inglés
Los ejercicios mentales por ordenador mejoraron un poco la rapidez mental, la memoria de imágenes, la memoria de trabajo y la orientación en el espacio de las personas mayores sanas. Funcionaron mejor en grupo, con alguien que guiaba, y con tres sesiones o menos por semana.
Lampit A, Hallock H, Valenzuela M Computerized cognitive training in cognitively healthy older adults: a systematic review and meta-analysis of effect modifiers. PLoS Medicine, 2014.
Gran revisión de ensayos de entrenamiento mental · Revisión sistemática, 215 ensayos con personas mayores sanas o con pequeños fallos de memoria · 2020 · en inglés
El entrenamiento mental mejoró sobre todo lo que se entrenaba y, en menor medida, otras capacidades. Los programas que combinan varios tipos de ejercicio dieron mejores resultados que los de un solo tipo.
Basak C, Qin S, O’Connell MA Differential effects of cognitive training modules in healthy aging and mild cognitive impairment: a comprehensive meta-analysis of randomized controlled trials. Psychology and Aging, 2020.
Directrices de la OMS · Directrices internacionales basadas en revisiones de la investigación, Revisión de toda la investigación disponible · 2026 · en inglés
La OMS dice que se puede ofrecer entrenamiento mental a las personas mayores, con o sin pequeños fallos de memoria, y que se puede animar a mantener la mente activa en el día a día y a participar en actividades con otras personas. La recomendación más firme es moverse más.
Organización Mundial de la Salud Risk reduction of cognitive decline and dementia: WHO guidelines, second edition. OMS, 2026.
Revisión sobre los programas de «entrenamiento cerebral» · Revisión de la investigación, Revisión de los estudios citados por las empresas del sector · 2016 · en inglés
Quien practica un ejercicio mental mejora sobre todo en ese ejercicio. Hay poca prueba de que mejore en tareas distintas o en la vida diaria.
Simons DJ, Boot WR, Charness N, et al. Do “brain-training” programs work?. Psychological Science in the Public Interest, 2016.
Lumosity to pay $2 million to settle FTC deceptive advertising charges for its “brain training” program · Comisión Federal de Comercio de EE. UU. (FTC): Autoridad pública de consumo (EE. UU.) · 2016 · en inglés
Pequeños hábitos y técnicas que funcionan a cualquier edad. Algunos se han estudiado con personas mayores; otros son sentido común bien ordenado.
Lo esencial
Un sitio fijo para cada cosa evita la mayoría de los despistes.
Apuntar no es hacer trampa: las notas, el calendario y las alarmas son ayudas legítimas.
Asociar, imaginar, agrupar y repasar son trucos estudiados que mejoran lo que se recuerda.
Ordenar la casa para ayudar a la memoria
El Instituto Nacional sobre el Envejecimiento propone empezar por lo más sencillo [1]:
Un sitio fijo para lo importante. Llaves, gafas, cartera y móvil, siempre en el mismo cuenco junto a la puerta.
Rutinas. Hacer las cosas a la misma hora y en el mismo orden libera memoria para lo nuevo.
Notas, listas y calendario. Un calendario grande en la cocina con las citas, y una lista de la compra que se va completando durante la semana.
Alarmas. El móvil o un despertador para las pastillas, las citas y apagar el horno.
Un pastillero semanal con los días marcados.
Cuatro trucos de memoria estudiados
Una revisión de 35 estudios con personas mayores encontró que aprender técnicas como estas mejora la memoria más que no entrenar, sin que ninguna destaque claramente sobre las demás [2]. Lo mejor es probarlas y quedarse con la que a cada uno le resulte natural.
Asociar
Unir lo nuevo con algo conocido. «La vecina nueva se llama Rosario, como mi prima».
Repetir lo que se quiere recordar al rato, al día siguiente y a los pocos días. Funciona mejor que repetirlo muchas veces seguidas.
Para conversaciones, nombres y recados
Decirlo en voz alta. «Dejo las gafas en la mesilla». Al oírse, se fija mejor.
Repetir el nombre al saludar. «Encantada, Rosario». Y usarlo una vez más durante la conversación.
Quedarse con lo principal. De una historia o una noticia, recordar quién, qué, dónde y cuándo. Es lo que practica el juego «Recuerda la historia».
Contarlo a otra persona. Explicar lo que se ha leído o vivido es una de las mejores formas de guardarlo.
Una sola cosa a la vez. Si suena el teléfono mientras se cocina, apagar el fuego antes de contestar.
Hacerlo ya. Si al acordarse de un recado se puede hacer en el momento, mejor que dejarlo para luego.
Fuentes
[1]
La memoria, el olvido y el envejecimiento: ¿qué es normal y qué no? · Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de EE. UU. (NIA): Instituto público de investigación (EE. UU.) · 2023 · en español
Olvidos normales, causas con solución y cuándo consultar
Revisión sobre trucos para recordar · Revisión sistemática, 35 estudios con 3.797 personas mayores sanas · 2012 · en inglés
Aprender trucos para recordar (agrupar, imaginar escenas, unir caras con nombres, repasar) mejoró la memoria de las personas mayores sanas más que no entrenar.
Gross AL, Parisi JM, Spira AP, et al. Memory training interventions for older adults: a meta-analysis. Aging & Mental Health, 2012.
Jugar juntos, conversar y estar cerca sin agobiar. Ideas para familias que quieren ayudar sin convertir cada día en un examen.
Lo esencial
Lo importante es pasar un buen rato juntos, no la puntuación.
Para conversar mejor: frases cortas, una pregunta cada vez, tiempo para responder y sin corregir a cada momento.
Evita el «¿no te acuerdas?». Mejor recordar juntos que poner a prueba.
Quien cuida también necesita cuidarse.
Jugar juntos
Las revisiones de la investigación encuentran mejores resultados cuando los ejercicios mentales se hacen en compañía [1]. Y, sobre todo, se disfrutan más.
Empezad por el nivel fácil y un tema conocido. El primer día tiene que salir bien.
Ajustad la letra y el contraste con el botón «Aa» antes de empezar.
Dejad que sea la persona quien toque la pantalla. Vosotros acompañáis.
Usad la pista antes que dar la respuesta.
Celebrad el esfuerzo, no el resultado. Nuestros juegos nunca dicen «has perdido».
Parad antes de que canse. Mejor dejarlo con ganas de más.
Aprovechad para conversar. Una carta de «Objetos de antes» o una foto de Parejas puede abrir una tarde de recuerdos.
Recordar juntos
Hablar del pasado con calma (los oficios, el pueblo, las canciones, las fiestas) es una actividad que se ha estudiado en personas con demencia, con efectos pequeños pero positivos en el ánimo y la comunicación [2]. Algunas ideas:
Sacar fotos antiguas y preguntar quién es cada uno, dónde y cuándo.
Hacer con ellas unas Parejas en esta web. Las fotos no salen del dispositivo.
Cocinar juntos una receta de las de antes.
Escuchar la música de su juventud.
Preguntar por su oficio: cómo era un día de trabajo, qué herramientas usaba.
Conversar mejor
Estos consejos los recomiendan las asociaciones de familiares y los institutos de investigación sobre el envejecimiento [3][4][5]. Ayudan con cualquier persona mayor, y mucho más si la memoria ya empieza a fallar.
Mejor así
Mejor evitar
Acercarse de frente, con calma y llamándola por su nombre.
Hablarle desde otra habitación o por la espalda.
Frases cortas y sencillas, de una en una.
Explicaciones largas con varias ideas a la vez.
Preguntas que se respondan con sí o no, o eligiendo entre dos: «¿Quieres pescado o pollo?».
Preguntas abiertas como «¿Qué quieres cenar?».
Darle tiempo para responder.
Interrumpir o terminar sus frases.
Si no entiende, decirlo de otra manera.
Repetir lo mismo más alto.
Un sitio tranquilo, sin la tele de fondo.
Conversaciones con mucho ruido o varias personas a la vez.
Ofrecer la palabra que no encuentra, con naturalidad.
Hacerle notar que se ha equivocado.
Cambiar de tema o de actividad si hay tensión.
Discutir o intentar convencer.
Hablarle como a la persona adulta que es.
Hablar de ella como si no estuviera delante o con voz de niño.
Revisar lo que se pasa por alto
Las gafas y los audífonos. Que estén limpios, que se usen y que estén revisados [4].
La luz. Una buena luz en casa ayuda a leer, a jugar y a no caerse.
El ánimo. La tristeza y la soledad pueden parecerse mucho a un problema de memoria.
Cuidar a quien cuida
Acompañar cansa, sobre todo si la memoria de la persona ya está afectada. Pedir ayuda no es fallar:
Repartir tareas entre la familia y dejar tiempo para uno mismo.
Hablar con otras familias que pasan por lo mismo. Las asociaciones de familiares tienen grupos de apoyo y formación (ver «Dónde pedir ayuda»).
Consultar con los servicios sociales del ayuntamiento qué ayudas hay.
Fuentes
[1]
Revisión sobre ejercicios mentales por ordenador · Revisión sistemática, 52 estudios con 4.885 personas mayores sanas · 2014 · en inglés
Los ejercicios mentales por ordenador mejoraron un poco la rapidez mental, la memoria de imágenes, la memoria de trabajo y la orientación en el espacio de las personas mayores sanas. Funcionaron mejor en grupo, con alguien que guiaba, y con tres sesiones o menos por semana.
Lampit A, Hallock H, Valenzuela M Computerized cognitive training in cognitively healthy older adults: a systematic review and meta-analysis of effect modifiers. PLoS Medicine, 2014.
La comunicación en el Alzheimer: 10 consejos para hablar con el paciente · CEAFA (Confederación Española de Alzheimer): Confederación de asociaciones de familiares (España) · 2015 · en español
Cómo comunicarse con una persona que tiene la enfermedad de Alzheimer · Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de EE. UU. (NIA): Instituto público de investigación (EE. UU.) · 2024 · en español
Ideas muy repetidas sobre la memoria que no son del todo ciertas, contrastadas con lo que dice la investigación.
Lo esencial
Olvidar alguna cosa es normal con la edad; la demencia no.
Nunca es tarde para cuidarse, y más rato de juego no es mejor.
Los suplementos no protegen la memoria si no hay una carencia.
Se dice
«Perder la memoria es lo normal al hacerse mayor.»
Lo que sabemos
Con la edad es normal tardar más en recordar o que se escape un nombre. Pero la demencia no es una consecuencia inevitable del envejecimiento [1]. Si los olvidos impiden hacer la vida de siempre, hay que consultarlo.
Se dice
«Con hacer juegos de memoria, la cabeza queda protegida.»
Lo que sabemos
Los juegos ayudan a mantener la mente activa y mejoran sobre todo lo que se practica [2]. La OMS los recomienda como una parte más, con pruebas de seguridad baja [3]. Ningún juego, por sí solo, ha demostrado proteger de la demencia, y alguna empresa ha sido multada por prometerlo [4].
Se dice
«A mi edad ya no merece la pena cambiar de hábitos.»
Lo que sabemos
Los grandes estudios sobre hábitos se hicieron con personas de 60 a 79 años, y su capacidad mental mejoró [5][6]. Nunca es tarde para moverse más, comer mejor o apuntarse a algo nuevo.
Se dice
«Cuanto más rato juegue, mejor.»
Lo que sabemos
En una revisión de 52 estudios, entrenar más de tres veces por semana no dio mejores resultados que hacerlo menos [7]. Unos pocos ratos a la semana, con variedad, es suficiente.
Se dice
«Con hacer siempre el mismo pasatiempo ya está.»
Lo que sabemos
Se mejora sobre todo en lo que se practica [2]. En un estudio, aprender algo nuevo y exigente, como fotografía digital, mejoró la memoria más que los pasatiempos fáciles [8]. La variedad y el pequeño reto importan.
Se dice
«Unas vitaminas o unas cápsulas de omega-3 cuidan la memoria.»
Lo que sabemos
La OMS no recomienda suplementos de vitaminas B y E, omega-3 ni multivitamínicos para reducir el riesgo de demencia, salvo que haya una carencia comprobada [9].
Se dice
«Oír mal no tiene nada que ver con la memoria.»
Lo que sabemos
La pérdida de oído sin remedio es uno de los factores de riesgo de demencia que se pueden modificar. La OMS recomienda ofrecer audífonos a quien los necesita, y en un ensayo las personas con más riesgo que se los pusieron perdieron capacidad mental más despacio [3][10].
Se dice
«Si le corrijo cuando se equivoca, le ayudo a recordar.»
Lo que sabemos
Corregir a cada momento o recordarle que ya ha preguntado algo suele generar frustración y hacer que la persona se retraiga [11]. Recordar juntos ayuda más que poner a prueba.
Se dice
«Si un juego dice que mi memoria está bien, es que está bien.»
Lo que sabemos
Ningún juego puede decir cómo está la memoria de nadie, tampoco los de esta web. Si algo preocupa, lo adecuado es hablarlo con el médico de familia.
Fuentes
[1]
Demencia (nota descriptiva) · Organización Mundial de la Salud: Organismo internacional de salud · 2026 · en español
Revisión sobre los programas de «entrenamiento cerebral» · Revisión de la investigación, Revisión de los estudios citados por las empresas del sector · 2016 · en inglés
Quien practica un ejercicio mental mejora sobre todo en ese ejercicio. Hay poca prueba de que mejore en tareas distintas o en la vida diaria.
Simons DJ, Boot WR, Charness N, et al. Do “brain-training” programs work?. Psychological Science in the Public Interest, 2016.
Directrices de la OMS · Directrices internacionales basadas en revisiones de la investigación, Revisión de toda la investigación disponible · 2026 · en inglés
La OMS dice que se puede ofrecer entrenamiento mental a las personas mayores, con o sin pequeños fallos de memoria, y que se puede animar a mantener la mente activa en el día a día y a participar en actividades con otras personas. La recomendación más firme es moverse más.
Organización Mundial de la Salud Risk reduction of cognitive decline and dementia: WHO guidelines, second edition. OMS, 2026.
Lumosity to pay $2 million to settle FTC deceptive advertising charges for its “brain training” program · Comisión Federal de Comercio de EE. UU. (FTC): Autoridad pública de consumo (EE. UU.) · 2016 · en inglés
Estudio FINGER · Ensayo aleatorizado, 1.260 personas de 60 a 77 años de Finlandia · 2015 · en inglés
Combinar durante dos años buena alimentación, ejercicio, entrenamiento mental y control de la tensión y el azúcar mejoró algo la capacidad mental frente a recibir solo consejos de salud.
Ngandu T, Lehtisalo J, Solomon A, et al. A 2 year multidomain intervention of diet, exercise, cognitive training, and vascular risk monitoring versus control to prevent cognitive decline in at-risk elderly people (FINGER). The Lancet, 2015.
Estudio U.S. POINTER · Ensayo aleatorizado, 2.111 personas de 60 a 79 años con hábitos poco saludables · 2025 · en inglés
Durante dos años, cambiar hábitos (ejercicio, comida, entrenamiento mental, vida social y control de la salud) mejoró la capacidad mental. Mejoró algo más quien lo hizo en grupo, con reuniones y apoyo, que quien lo hizo por su cuenta.
Baker LD, Espeland MA, et al. Structured vs self-guided multidomain lifestyle interventions for global cognitive function: the US POINTER randomized clinical trial. JAMA, 2025.
Revisión sobre ejercicios mentales por ordenador · Revisión sistemática, 52 estudios con 4.885 personas mayores sanas · 2014 · en inglés
Los ejercicios mentales por ordenador mejoraron un poco la rapidez mental, la memoria de imágenes, la memoria de trabajo y la orientación en el espacio de las personas mayores sanas. Funcionaron mejor en grupo, con alguien que guiaba, y con tres sesiones o menos por semana.
Lampit A, Hallock H, Valenzuela M Computerized cognitive training in cognitively healthy older adults: a systematic review and meta-analysis of effect modifiers. PLoS Medicine, 2014.
Proyecto Synapse · Ensayo aleatorizado, 221 personas de 60 a 90 años durante 3 meses · 2014 · en inglés
Aprender algo nuevo y exigente, como fotografía digital, mejoró la memoria más que las actividades sociales o los pasatiempos fáciles en casa.
Park DC, Lodi-Smith J, Drew L, et al. The impact of sustained engagement on cognitive function in older adults: the Synapse Project. Psychological Science, 2014.
Nuevas directrices de la OMS: hasta un 45 % del riesgo de demencia podría prevenirse o retrasarse · Organización Mundial de la Salud: Organismo internacional de salud · 2026 · en español
Estudio ACHIEVE sobre la audición · Ensayo aleatorizado, 977 personas de 70 a 84 años con pérdida de audición · 2023 · en inglés
Ponerse audífonos con el apoyo de un especialista no cambió la capacidad mental en el conjunto del grupo, pero en las personas con más riesgo la pérdida de capacidad mental en tres años fue un 48 % menor.
Lin FR, Pike JR, Albert MS, et al. Hearing intervention versus health education control to reduce cognitive decline in older adults with hearing loss in the USA (ACHIEVE). The Lancet, 2023.
Si la memoria de alguien cercano te preocupa, no estás sola ni solo. Estos son los primeros pasos y los sitios donde informarse en España.
Lo esencial
El primer paso es siempre el médico de familia del centro de salud.
Si los cambios aparecen de golpe, llama al 112.
Las asociaciones de familiares ofrecen información, formación y grupos de apoyo en toda España.
Los primeros pasos
Pide cita con el médico de familia. Es quien conoce el historial, puede revisar las causas con solución (medicamentos, vitaminas, tiroides, ánimo, sueño) y, si hace falta, derivar a un especialista.
Prepara la visita. Ejemplos concretos con fechas, lista de medicamentos y otros cambios. En el capítulo «¿Olvido normal o señal para consultar?» tienes una lista.
Infórmate en fuentes fiables. Las asociaciones y los centros de referencia de esta página tienen información pensada para familias.
Pregunta por las ayudas. Los servicios sociales de tu ayuntamiento informan de las ayudas para personas mayores y de la ley de dependencia.
Dónde informarse
CEAFA
Confederación Española de Alzheimer y otras Demencias
Agrupa a las asociaciones de familiares de personas con alzhéimer y otras demencias de toda España. En su web se puede buscar la asociación más cercana, que suele ofrecer información, grupos de apoyo, formación y actividades. [1]
Imserso (Salamanca)
Centro de Referencia Estatal de Atención a Personas con Enfermedad de Alzheimer y otras Demencias
Centro de Referencia Estatal del Imserso, en Salamanca. Publica guías, materiales y formación para familias y profesionales. [2]
Fundación Pasqual Maragall
Fundación Pasqual Maragall
Fundación dedicada a la investigación sobre el alzhéimer, con un blog divulgativo con consejos prácticos para familias. [3]
CEAFA y Eulen
Guía Alzheimer 2019. Comunicación y conducta. Familiares
Guía descargable de comunicación y conducta para familias, elaborada por CEAFA. [4]
Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de EE. UU. (NIA)
La memoria, el olvido y el envejecimiento: ¿qué es normal y qué no?
Instituto de investigación sobre el envejecimiento de Estados Unidos, con información en español sobre la memoria y el olvido. [5]
Confederación Española de Alzheimer y otras Demencias · CEAFA: Confederación de asociaciones de familiares (España) · en español
Asociaciones de familiares en toda España
[2]
Centro de Referencia Estatal de Atención a Personas con Enfermedad de Alzheimer y otras Demencias · Imserso (Salamanca): Centro público de referencia (España) · en español
Información y formación para familias
[3]
Fundación Pasqual Maragall · Fundación Pasqual Maragall: Fundación de investigación (España) · en español
Divulgación y apoyo a familias
[4]
Guía Alzheimer 2019. Comunicación y conducta. Familiares · CEAFA y Eulen: Confederación de asociaciones de familiares (España) · 2019 · en español
Guía descargable para familias
[5]
La memoria, el olvido y el envejecimiento: ¿qué es normal y qué no? · Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de EE. UU. (NIA): Instituto público de investigación (EE. UU.) · 2023 · en español
Olvidos normales, causas con solución y cuándo consultar